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Las experiencias en destino como ventaja competitiva para los alojamientos turísticos

por Beonprice

Las experiencias en destino como ventaja competitiva para los alojamientos turísticos

Vemos cómo grandes players apuestan por aumentar su cuota de mercado a través de enriquecer la experiencia del viajero.


“Capilarizar” este servicio tiene un problema añadido y consiste en escalar estos sistemas sin perder calidad, un reto al alcance de muy pocos. Los alojamientos tienen una oportunidad en el contacto con la experiencia auténtica que demanda el viajero.


El mercado ha evolucionado desde un concepto de turismo de consumo rápido, de masificación en destinos muy localizados y estandarizados, a una experiencia de viaje personalizado y conectado con la tradición y autenticidad de la zona. Vivimos una etapa de alarma asociada al modelo productivo turístico que tenemos implantado en España, la denominada “Turismofobia.” Esto no es más que una señal para dar paso de manera natural a un turismo más sostenible, diversificado y responsable. Dada esta situación de alarma, desde Beonprice queremos transmitir algunas propuestas para equilibrar la oferta turística empoderar a los alojamiento en su integración con el destino.


Generar un ecosistema desde la autenticidad es la principal fuerza de ventas de los alojamientos turísticos.


El alojamiento, en relación a otros players, debe ser uno de los encargados de articular la oferta turística y de servir de nexo de unión entre viajeros y destinos. De tal forma, proponemos 5 ideas para reforzar el concepto de experiencia turística a través de una oferta más auténtica, potenciada por la identidad y la interrelación natural entre los agentes locales encargados de potenciarla:


  • Contar con las marcas destino para potenciar la riqueza y el valor de lo local. Tanto por la capacidad de generar visibilidad como por la confianza que transmiten, los “sellos” de lo gubernamental poseen una gran relevancia para los destinos ya sean de carácter nacional, autonómico, provincial o local. Estos deben ayudar a articular tanto el producto como la visibilidad que este tiene de cara a generar atracción para el viajero.

  • Integrar a los influenciadores locales en la visibilidad del ecosistema turístico. Identificar a los influenciadores de cada uno de los destinos, y hacerlos partícipes de la promoción de los diferentes lugares, es una de las claves para generar visibilidad dentro de un entramado digital complejo como el actual. Aprovechar ese trabajo, premiarlo y potenciarlo es misión tanto de las entidades públicas como de las privadas.

  • Estructurar la oferta turística a través de itinerarios temáticos. Si algo debemos de tener claro es la importancia de reforzar los argumentos que hacen nuestros destinos diferentes. Una de las formas para generar más interés en el viaje es la generación de producto turístico para aumentar el número de pernoctaciones en destino. La mejor forma de hacerlo es dando motivos para que los viajeros se queden más días y aumente así su gasto.

  • Planificación turística de la zona desde un planteamiento de conjunto interconectado. La coherencia en el destino, el estilo, la estética o la confluencia de una buena gestión favorecen la percepción del viajero sobre el lugar como un contexto limpio, seguro, divertido y auténtico para conocer. Esta imagen ha de transmitirse también en etapas de generación de interés, en fases de reserva e incluso cuando el viajero termina sus vacaciones, esto último es determinante para potenciar la recurrencia y la recomendación.

  • Centralizar la distribución del destino para reducir los costes de captación de viajeros. Si las ideas anteriores parecen complicadas, uno de los pasos más significativos debe ser la distribución del destino de manera autónoma. Pese a la complejidad tecnológica y burocrática, hay destinos como Cataluña que ya lo están consiguiendo. De esta forma, no tenemos por qué limitarnos en la ejecución y tener esa visión de distribución para aumentar los márgenes. Un buen producto será imprescindible pero también lo será obtener la máxima rentabilidad posible.


Si partimos de estos 5 puntos, aumentaremos la capacidad de nuestro destino de manera muy significativa. Fomentar el interés por lugares que ya tienen esa diversidad y tradición será más un problema de estructura y de coordinación que de capacidad. Lo complicado, que es la riqueza cultural y el entorno, ya lo tenemos. Ahora solo nos queda ponerlo bonito, coordinarnos y distribuirlo de la mejor manera posible.

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